Barcelona Cultura
¿Dos y dos son cuatro …?

En todos los ámbitos del conocimiento, cuanto más nos adentramos en un área específica para analizarla y profundizar en ella, más interrogantes se nos abren. Muchas veces, detrás de conceptos aparentemente simples, descubrimos realidades, matices, puntos de vista o criterios que generan nuevos debates y que ayudan a desarrollar nuevos conocimientos.

Huelga decir que el análisis de datos está sometido también a este fenómeno, y que siempre que intentamos reducir la realidad a un puñado de cifras, se nos despliega un mundo mucho más complejo (y mucho más rico) de lo que nos podíamos haber imaginado antes de mirarlo a través de la lupa.

¡Antes de preguntar … defina!

En el análisis de datos culturales, a menudo se nos hacen preguntas aparentemente sencillas: «¿Cuántos teatros hay en Barcelona?», «¿Cuántos rodajes se han hecho en la ciudad en el último año?» … A primera vista tendemos a pensar que son preguntas inequívocas, con una única respuesta. Pero no es así.

Por ejemplo, ¿qué debemos contar como teatro? ¿Las instituciones teatrales? ¿Las sedes teatrales? ¿Las salas de teatro? ¿Los espacios donde se hacen representaciones teatrales? Casos ilustrativos: el Teatre Lliure (dos sedes y tres salas) ¿se debe contar como uno, como dos o como tres teatros? ¿El espacio de la Biblioteca de Catalunya que se usa para hacer representaciones teatrales, debe incluirse en el recuento de teatros?

Las cifras varían en función de cuál sea la definición de los conceptos, y todos los criterios son válidos, siempre y cuando se puedan argumentar adecuadamente. Es decir, dos y dos sólo pueden sumar cuatro si nos basamos en una definición rigurosa de las unidades de análisis.

En la vida real, sin embargo, no es factible desplegar una batería de preguntas cada vez que alguien pide un dato, ni hacer tragar glosarios infinitos a todo aquel que quiere saber qué volumen de visitantes han tenido los museos de una ciudad ese año, por poner otro ejemplo. Además, la mayoría de las veces, la persona que solicita la información no sabría definir operativamente el concepto que pide.

Así pues, ¿qué podemos hacer?

Partimos de la base de que para cuantificar es imprescindible definir, es del todo irrenunciable. Pero también sabemos por experiencia que, la mayoría de las veces, los glosarios de términos que acompañan las estadísticas se convierten en documentos pesados ​​y poco manejables que los usuarios no suelen consultar.

En este sentido, reivindicamos la necesidad de crear una cultura de la mediación también en el ámbito del análisis de datos. La realidad nos demuestra que existe un gran gap entre los expertos o analistas de datos, que nos empeñamos en tener definiciones rigurosas, y los usuarios de estos datos, que quieren acceder a ellos de una manera rápida, comprensible e inequívoca. Sin dejar de lado el rigor metodológico, hay que ir encontrando sistemas que permitan acercar los intereses de unos y otros.

Y conseguir acercar los intereses de todo el mundo no es una tarea sencilla.

Aunque no existe una solución perfecta para eliminar este gap, desde el Observatorio hace años que trabajamos en esta dirección, a través de diferentes herramientas y metodologías: el consenso de conceptos y definiciones desde la base; el retorno y contraste de la información a los técnicos que trabajan con los datos; la elaboración de guías y recursos… en definitiva, compartimos el conocimiento y trabajamos en red… y aprendemos a convivir con la realidad, que nos demuestra tozudamente que dos y dos no siempre son cuatro.

 

Observatorio de Datos Culturales. Instituto de Cultura. Ayuntamiento de Barcelona